Entrevista a José María García Urbano

Por: <br><strong>José María García Urbano</strong>

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José María García Urbano

Cualquier acción que se haga, sea política, sea educativa, sea desde medios de comunicación, suma.
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José María García Urbano

Estepona se ha convertido en el claro ejemplo de cómo una ciudad puede adaptarse y prosperar en respuesta a los desafíos ambientales. Ha evolucionado hasta convertirse en un líder en sostenibilidad, impulsando medidas innovadoras como la transformación de espacios urbanos, la promoción de transporte sostenible, y la implementación de infraestructuras verdes.

Como alcalde de Estepona está muy centrado en el cambio climático y de hacer de Estepona una ciudad sostenible. ¿En qué momento se interesa originalmente en este campo y por qué se decide la ruta que tan buenos resultados está dando?

No hemos analizado cuáles son las posibles causas porque tenemos evidencias claras, una es como año tras año vamos viendo que los recursos hídricos van disminuyendo hasta un punto en el que en este momento, realmente peligra la sostenibilidad de la propia vida urbana, tal como la entendemos. Las acciones que van directamente relacionadas con el cambio climático en España, en Estepona las hemos iniciado hace 10 o 12 años.

Nuestra visión local nos hizo pensar que había que generar una ciudad amable, una ciudad sostenible donde la calidad de vida no fuera una palabra ni una frase hecha, sino que fuera realmente un parámetro de decisiones. Por eso, hace tiempo que todas las decisiones que tomamos son económicas, políticas y administrativas. Siempre tienen como parámetro el confrontar con la calidad de vida.

La arteria circulatoria que dividía el mar de la ciudad, ahora es un bulevar que une ambos conceptos, que une lo urbano con el mar y el mar con lo urbano. Acerca al puerto y ha generado verdaderamente un espacio de convivencia.

En aquel momento no pensábamos en los efectos del cambio climático, sino que pensábamos en una ciudad amable, una ciudad para vivir. Este tipo de ciudad tiene que generar muchos espacios al peatón, había que ir diseñando un perímetro cada vez más protegido para que los vehículos de motor, puedan acercarse relativamente al centro, pero no circular por el centro.

¿Cómo ha evolucionado tanto una ciudad en tan poco tiempo?

Hay que tener determinación para tomar decisiones. Decisiones que en un primer momento no eran bien entendidas por un sector importante de la población, pero que a medida que el proyecto se ha ido extendiendo, ha aumentado la comprensión, la complicidad, la empatía, y cada decisión que tomamos en esta dirección tiene una acogida muy grande hoy en día.

Nuestro modelo de gestión, nuestro modelo de ciudad, genera mucha empatía y mucha complicidad, sin los vecinos habría sido imposible… Necesitamos su colaboración para a su vez, modificar sus hábitos de vida y adaptarlos a esta nueva realidad.

¿Hubo medidas que no fueron bien llevadas por los ciudadanos?

Al principio, siempre hay dificultades porque cambias los hábitos de vida, a muchas personas. Tienes que explicarles que primero va a generar algunas pequeñas molestias pero que disfrutarán de las ventajas.

Las personas veían como su calle estaba llena de coches y de ruidos pero, de pronto veían todo renovado. Después de una cierta reticencia inicial, los vecinos de las siguientes calles nos preguntaban “¿y mi calle cuándo?”

Sobre el índice de calidad de vida, ¿Tenéis algún parámetro que lo mida?

No hay un algoritmo en el sentido propio de la palabra, pero sí tenemos datos objetivos.

Una ciudad que tiene un gran porcentaje de desempleo jamás será una ciudad donde hay una alta calidad de vida. Somos el segundo municipio de Andalucía con menor tasa de paro, excluyendo lo que se llama el paro técnico.

Todo esto, nos lleva a una gran pregunta, ¿Cuáles son los principales objetivos? ¿Cuáles son las variables en las que se debe centrar una ciudad sostenible?

Hemos aprobado un plan de acciones de medidas locales contra el cambio climático. Por ejemplo, nuestro nuevo ayuntamiento tiene un autoconsumo absoluto.

Por otra parte, aunque no tenemos agua dulce, tenemos una cantidad infinita de agua salada muy cerca. Creemos que la solución es la construcción de pequeñas plantas desaladoras modulares que, sin duda, son suficientes para abastecer a cada localidad. Estas plantas vienen prefabricadas y se pueden instalar en unos meses, nosotros estamos ya manos a la obra para tenerla cuanto antes.

Hasta ahora, las plantas desaladoras tenían varios problemas, uno de ellos era la sal que se producía, pero también el alto coste energético para producir ese proceso de desalación primero y después de potabilización.

Hay que tener en cuenta que el agua es una constante en el planeta tierra. En nuestro caso, contaríamos con la planta desaladora muy cerca del mar, de manera que se necesita poca propulsión, poca energía para hacer la propulsión de agua desde el mar hasta la planta. Y si además tiene una buena superficie de placa fotovoltaica, está prácticamente autoalimentado. Al final el coste de producción, es decir, la materia prima es cero y el coste energético se acerca también a cero.

¿Dónde vería a Estepona en los próximos cuatro años a esta velocidad?

No queremos crecer por crecer, queremos hacer las cosas bien, este es nuestro cuarto mandato de legislatura, de 40 grandes objetivos que tenemos actualmente, 25 ya están en marcha.

El compromiso comunitario en el ámbito de la sostenibilidad urbana y las iniciativas adoptadas subrayan un enfoque integral hacia la mejora de la calidad de vida y la preservación del medio ambiente, mostrando cómo la colaboración y la toma de decisiones conscientes pueden forjar un futuro urbano más sostenible y habitable. Estepona es, sin duda, un modelo a seguir para empezar un camino hacia la sostenibilidad.

José María García Urbano

José María García Urbano, licenciado en Derecho, ha tenido una destacada carrera en el ámbito jurídico y político. Aprobó las oposiciones de Letrado de la Dirección General de los Registros y Notariado a los 24 años y posee títulos como Abogado del Estado, Registrador de la Propiedad y Notario, además de ser Diplomado en Alemán. Trabajó en el Ministerio de Justicia, donde recibió la Cruz Distinguida de Primera Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort y participó en misiones internacionales. Ha sido profesor de Derecho en varias universidades y desde 2011 es alcalde de Estepona, siendo dos veces el alcalde más votado en municipios españoles de más de 50.000 habitantes. Además, es miembro activo en varias organizaciones gubernamentales y regionales.