Robotaxis: claves en el desarrollo del coche autónomo.

Por: <br><strong>Martín Sacristán</strong>

Por:
Martín Sacristán

“La respuesta a nuestros robotaxis ha sido fantástica. El 98% de los pasajeros han dado cinco estrellas al servicio, y muchos se han convertido en usuarios frecuentes. La tecnología autónoma es algo muy atractivo, pero en última instancia lo que importa es llegar del punto A al punto B de forma segura y cómoda, y eso es lo que ofrecemos”.
Por: <br><strong>Martín Sacristán</strong>

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Martín Sacristán

El robotaxi es uno de los modelos de movilidad urbana e interurbana que va a imponerse en un futuro próximo. Lo evidencia la carrera de las grandes tecnológicas por ocupar este nicho de mercado, y la asociación entre grandes fabricantes de automóviles y empresas desarrolladoras de la conducción autónoma para ponerlo en marcha. Hay además analistas de mercado que consideran al robotaxi la vía necesaria para que el modelo de explotación de compañías como Uber, Lyft o Cabify siga siendo rentable. Y ello porque el coche eléctrico sin conductor reduce el coste de servicio por kilómetro a justo la mitad. Sin olvidar que en un escenario donde poseer un coche particular pierde interés para usuarios urbanos los fabricantes encuentran en el robotaxi un nuevo segmento para sus ventas.

Entre las iniciativas de desarrollo con más músculo encontramos Waymo de Alphabet, Daimler AG con Momenta, Toyota con Pony, y el desarrollo de la flota de Tesla. Pero Motional es sin duda la que ha alcanzado mayor punto de desarrollo, acumulando 100.000 servicios prestados en Las Vegas con su flota de robotaxis autónomos. Para este número de Bifurcaciones hemos contactado con ellos, y nos han transmitido su proyecto, visión y proyecciones a través de Alejandro Olivares, Director of Component Engineering, quien supervisa todos los sistemas que permiten a los vehículos de la empresa percibir su entorno y desenvolverse en el tráfico sin asistencia humana.

Motional es una joint venture entre Aptiv y Hyundai, donde la primera proporciona la ingeniería de software y el fabricante sus vehículos para aplicarla. Aptiv, antigua Delphi Automotive Systems de General Motors, está centrada en proporcionar soluciones tecnológicas a la conducción autónoma que hagan los automóviles seguros, fiables y accesibles. Hyundai fue además una de las primeras marcas asiáticas que estableció fábricas en suelo estadounidense, con un crecimiento sostenido en ese mercado desde 1986, hasta alcanzar en 2011 el 5% de las ventas totales de automóviles en EEUU. Desde ese año ha descendido en casi un punto, por lo que la flota de robotaxis puede ser una oportunidad para volver a crecer a través de Motional. Apoyándose además en el nuevo escenario proporcionado por la pandemia.

La digitalización acelerada y la necesidad de desarrollo de las administraciones: un escenario óptimo.

La empresa ve en 2021 y los años que seguirán una gran oportunidad gracias a la digitalización, acelerada por el coronavirus. A la aceptación y adopción por parte del público de la tecnología se suman las características positivas percibidas de un robotaxi, que al carecer de conductor reduce el riesgo de contagio. Motional asegura que además reduce a cero la posibilidad de accidente, y se apoya en los más de cien mil trayectos con cero accidentes prestados en Las Vegas a través de Lyft. Para ser precisos, hasta el momento en estos vehículos autónomos han ido siempre un conductor y un supervisor del proceso de comportamiento del robotaxi. El primero para actuar si era necesario, y el segundo para recoger datos sobre la aplicación práctica de la tecnología. Tampoco cubren en la actualidad la totalidad de destinos de la ciudad por las limitaciones de sus infraestructuras y obras en desarrollo. Todo eso estará superado en 2023, cuando Lyft prevé que sus robotaxis acudirán a recogernos sin nadie en su interior. Este avance no tiene que ver únicamente con el éxito de sus sistemas de conducción autónoma, sino con una nueva legislación que se lo permite.

El estado de Nevada es pionero en permitir coches sin conductor. Google ha ejercido una notable labor de lobby con sus autoridades, que además han visto aquí una oportunidad económica. Este es además un estado cuya economía depende en gran parte del turismo, y la pandemia le ha situado en una crisis no muy distinta a la de España. Por eso su apuesta actual es facilitar al máximo la implantación de empresas tecnológicas en su territorio. A principios de este año su gobernador Steve Sisolak, demócrata, anunció el desarrollo de una legislación que permitirá a las corporaciones tener una legislación propia en sus propiedades de Nevada. A condición de que adquieran propiedades iguales o superiores a 202km2 y hagan un plan de inversión en las mismas de 1.000 millones de dólares en diez años disfrutarán de impuestos muy reducidos y estarán exentos de muchas de las leyes que se aplican en el estado. Dentro de esta dinámica se incluye la concesión a Motional de probar sus robotaxis en las carreteras de Nevada para los trayectos interurbanos, un nuevo avance en el desarrollo de su modelo de movilidad.

Motional nos hace especial hincapié en el trabajo de la compañía con las autoridades. Ellos identifican las ventajas que la tecnología de coches autónomos puede aportar a una sociedad para transmitírselas a los políticos. Hacen especial hincapié en la reducción de accidentes a cero, y consideran necesario que empresas como ellos, desde su condición de especialistas, ayuden a elaborar la legislación que permita la circulación de vehículos autónomos con todas las garantías para conductores y peatones. Aportando el conocimiento técnico acumulado, que en su caso es de más de 1,5 millones de kilómetros, a lo que hay que sumar la interacción con humanos y otros automóviles en un entorno urbano como Las Vegas.

El coche autónomo no conduce como un humano: nuScenes, el modelo de Machine Learning de Motional.

Algo difícil de entender por la ausencia de experiencia como humanos es que podemos percibir un coche autónomo como a un bicho raro. Ni como peatones ni como conductores esperamos que el vehículo decelere lo suficiente como para dejarnos cruzar, sin pararse, para rebasarnos después, en lugar de acercarse reduciendo la velocidad. Es una decisión lógica y segura desde el punto de vista de una máquina, pero perturbadora en la vida real. Y esto es en lo que trabajan desde la parte de ingeniería los especialistas de Motional a fin de que los robotaxis se integren entre nosotros como un elemento más del tráfico. El director de componentes de ingeniería Alejandro Olivares nos ha explicado las bases de la infraestructura tecnológica que hay detrás.

Lo que permite al robotaxi Motional conducir de forma autónoma es una combinación de cámaras de vídeo capaces de percibir el entorno y sus elementos; el lídar, dispositivo que permite determinar la distancia hasta objetos y personas; y el radar para medir la velocidad y dirección de lo que le rodea. Junto a otros sistemas complementarios. Todos esos datos han ido grabándose en una base de datos, nuScenes, que en marzo de 2019 Motional decidió compartir públicamente. Está compuesta de 1.000 situaciones reales captadas en la calle que informan a los modelos de machine learning cómo auto enseñarse a conducir los coches autónomos para interactuar con el entorno. Millones de fotos y datos puntuales recogidos por los sensores de los robotaxis, meticulosamente registrados. Y que pueden ser utilizados para crear modelos útiles para que los sistemas de aprendizaje desarrollen sistemas de conducción autónoma más inteligentes y mejor preparados.

La idea de compartir la información esencial para contra intuitiva, y aparentemente perjudica la ventaja competitiva que podría tener Motional frente a sus competidores. Pero Alejandro nos traslada la visión de la compañía, donde prima la misión de conseguir vehículos autónomos sin accidentes, frente a los que manejados por humanos pueden cometer errores fatales. Por eso liberaron nuScenes, anteponiendo la colaboración industrial a la competición por ser los primeros en conseguir un éxito. Desde 2019 esta base de datos ha sido utilizada por 8.000 investigadores y se han publicado 250 papers científicos apoyándose en sus registros. Es más, su iniciativa ha desarrollado una cultura de colaboración y de compartir información entre la industria del coche autónomo. Acelerando el objetivo de construir vehículos más seguros y mejor adaptados al entorno.

Alejandro nos explica además que un coche autónomo es como un conductor, se vuelve mejor a través de la práctica, con la diferencia de que aprende mucho más rápido que un conductor humano. Para interactuar con los peatones Motional se apoya en los principios de la Expressive Robotics, la parte de la robótica centrada en crear robots capaces de expresar claramente sus intenciones a un ser humano. El objetivo es hacer esta interacción más simple, más próxima a nuestra experiencia habitual, e intuitiva. Para ello realizan investigaciones en laboratorio, valiéndose de sistemas de realidad aumentada y voluntarios humanos, que interactúan con el vehículo autónomo. La finalidad es que el peatón se sienta cómodo con el robotaxi.

No existe la conducción autónoma universal, porque no existe un entorno global.

Una de las dificultades a la hora de desarrollar el coche autónomo son las diferencias entre urbanismo, regulaciones de tráfico, cultura local e incluso clima. Motional nos habla de su voluntad de desarrollar una conducción autónoma para todo el planeta, a través de sus experiencias en diferentes entornos. Lyft, su implantación más conocida, enfrenta el problema del sol intenso en Las Vegas y los puntos de recogida habitualmente abarrotados. En su experiencia en Singapur los sistemas tienen que habituarse a conducir por la izquierda, con el sistema inglés. En Boston los inviernos son muy crudos, con ventiscas y nevadas que afectan la percepción de los sistemas del vehículo. Por tanto la investigación, testeo y mapeado de entornos resulta fundamental, y está en desarrollo.

La seguridad como ventaja absoluta

Uno de los argumentos más repetidos por Karl Iagnemma, CEO de Motional, es que si eliminamos los errores de los conductores tendremos un tráfico mucho más seguro. Con ventajas obvias para las sociedades y países, además del ahorro en sufrimiento y gastos médicos. Resulta relevante la investigación estadounidense que establece que el 51% de los accidentes se produjeron en aquel país con un solo vehículo. Lo que significa que su conductor estaba somnoliento, distraído o bebido. Motional añade además que el 94% de los accidentes tienen su origen en un error humano, lo que pone en evidencia la ventaja que aportan los vehículos autónomos.

Qué es un coche autónomo: grados de autonomía y escala SAE

Aunque tendamos a pensar en el coche autónomo como un vehículo capaz de desplazarse en cualquier momento y ante cualquier situación, como un conductor humano, ese es únicamente el caso de vehículos que alcanzan un 5 en la escala SAE. La Society of Automotive Engineering ha establecido una escala del 1 al 5, y en sus primeros niveles encontramos sistemas tan conocidos como el ESP o el ABS, y en los intermedios asistentes al aparcamiento. Todos los robotaxis que están en funcionamiento actualmente alcanzan el 4, y ese es el nivel de los vehículos comercializados por Motional, vehículos capaces de realizar todas las tareas de conducción. Ninguno alcanza el 5 porque, como señalábamos antes, no todos los entornos están mapeados y testados. Pero la compañía está a la cabeza del desarrollo, y en 2022 comercializará sus flotas para empresas de robotaxis completamente autónomos. Su acuerdo con Lyft establece que la compañía empezará a prestar servicio sin conductor humano asistente ni supervisor en 2023.

Pero ¿de verdad queremos que nos lleve un robot?

Entre las muchas preguntas que me planteó la preparación de este artículo, y pensando en esa depresión por falta de trato humano tan de la pandemia, acabé preguntándome si en el futuro apreciaremos tanto un robotaxi como un taxi o vehículo de flota en que compartir un rato de charla con su conductor. Compartí esta inquietud con Motional, que me hizo llegar la experiencia de Lyft en Las Vegas. “La respuesta a nuestros robotaxis ha sido fantástica. El 98% de los pasajeros han dado cinco estrellas al servicio, y muchos se han convertido en usuarios frecuentes. La tecnología autónoma es algo muy atractivo, pero en última instancia lo que importa es llegar del punto A al punto B de forma segura y cómoda, y eso es lo que ofrecemos”.

Personalmente la idea de un coche vacío recogiéndome me parece propia de la ciencia ficción, una experiencia que no me perderé por nada, cuando esté disponible. Aunque intuyo que alguien de comunicación acabará recomendando que el robotaxi nos hable, aunque sea en un nivel tan básico como Alexa o Siri. Eso sí que sería un coche fantástico. ¿Verdad, KITT? Michael Knight estaría de acuerdo.

Contenido adicional

Presentación oficial de Motional
Cómo enseñan a los coches autónomos Motional a interactuar con las personas

Martín Sacristán

Periodista y escritor. Miembro del Consejo Editorial de Bifurcaciones. Narra la actualidad contemporánea cada semana en JotDown. Escribe sobre ciencia y tecnología del deporte para el Barça Innovation Hub del F.C. Barcelona. Colabora en la revista El Ciervo. Es autor de libros de ensayo y ficción.